La información es el motor del desarrollo del siglo XXI. Este es impulsado por las organizaciones de noticias independientes que pueden actuar como un guardián confiable de interés público y como una parte esencial de los controles y equilibrios de la sociedad sobre los poderes de turno. Pero los acontecimientos recientes han puesto en peligro al periodismo.
Las transformaciones políticas, tecnológicas, económicas y sociales están modificando inexorablemente el panorama de las comunicaciones y planteando muchas preguntas sobre la calidad, el impacto y la credibilidad del periodismo. Además, la ecología de la información está siendo contaminada por campañas orquestadas para difundir falsedades a través de la desinformación. Esta interrupción está acompañada por la manipulación de medias verdades a través de la información errónea y por el intercambio involuntario de dicha información errónea que se ve catapultada por los diversos medios sociales.
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